Nessie'POV
Mientras conducía, tenia una parvada de
pájaros en el estómago, por que las mariposas ya habían pasado, tenía que
llegar a la casa de Jake, así lo decía el mensaje, pero que iba a decir…
Al llegar a la casa de Jake, me sentía tan
nerviosa, al entrar me di cuenta de que media manada estaba allí adentro, una
parte de mí estaba feliz, por que así podría ocultar mejor mis sentimientos,
pero la otra parte estaba triste y enojada, por que esperaba más de aquel
primer día de San Valentín con Jake a mi lado
-Nessie pequeña, entra- dijo Seth corriendo
a abrazarme
-Que linda estas el día de hoy, Nessie – me
dijo cariñosamente Billy, Leah y Paul cocinaban, y todos los demás me saludaron
felizmente, busque con la mirada a Jake pero no se encontraba en la casa así
que me arme de valor y le pregunte a Seth, siempre le había tenido la mayor
confianza a él, nos sentamos en el sofá y mientras charlábamos de la última vez
que fuimos de caza, Billy llegó a la sala y me dio un pequeño sobre, que tenia
mi nombre, en ese momento no supe que pensar, todos siguieron haciendo sus
actividades normales como si nada hubiera pasado, yo por mi parte experimentaba
1000 sensaciones distintas a sí que decidí salir al porche y abrir aquél sobre,
en su interior había una nota en un papel un poco rústico, que empezaba con
unas líneas un poco extraños, como si hubieran sido extraídos de algún poema
“Donde la amistad nos unió, pero al final
su amor por él triunfo, y de ese amor un tesoro floreció”
Aunque busqué por todas partes la respuesta
no pude encontrar nada, aunque al final estaba firmada con una “J” y eso me
basto para quererlo resolver, le di varias vueltas a la frase pero al final,
supe a lo que se refería, el claro de mis padres, fui rápidamente a aquel
lugar, sin inmutarme de despedirme o de mi motocicleta, al llegar justo en
medio del claro había otro sobre más sobre un pequeño cofrecito tallado a mano,
al abrirlo, vi un dije más para mi pulsera pero este estaba tallado a mano
justo como él de mamá, rápidamente abrí el sobre con mi nombre en él; al leerlo
me día cuenta de que no se trataba de ningún lugar sino de una hora un tiempo:,
El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas
donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás, lo supe ya
que un día estando sentados en la playa, le pregunte si algún día podría llegar
al punto donde encontrara el crepúsculo tan cerca, y el respondió con la última
frase de esta pista: por mucho que andes nunca llegarás, así que ahora sabia
que debía de estar en algún lugar justo a la hora del crepúsculo pero ahora ¿a
donde iría?, me senté en el pasto con total cuidado para no arruinar la obra
maestra de la tía Alice, hasta que decidí que tal vez si iba a casa de Emily
podría encontrar algo, aunque al llegar estaba
la otra mitad de la manada, no encontré nada pero si me dieron
indirectas sobre aquel lugar, así que al comprender seguí mis instintos hasta toparme con un
acantilado en el cual Jake y yo siempre pasábamos horas y horas platicando, justo
en la punta, estaba el sobre que tanto
anhelaba: Cuando el mar estaba claro
tracé tu nombre en la playa, vino un oleaje a borrarlo y el mar se volvió
esmeralda.
Estaba claro el lugar “La Push”, en ese
momento corrí a velocidad vampírica adentrándome en el bosque, sola faltaban 2
minutos para el crepúsculo, cada que mas acercaba más y más, mi corazón latía
con mas fuerza de lo habitual como si en algún momento fuera a parar por tanto
esfuerzo, al tocar la arena, cesé mi paso y disfrute cada momento, a lo largo
de la playa había un caminito de pequeñas velitas que llevaban a una mesita
adornada con naturaleza muerta, conchitas y demás cosas significativas, en
medio minuto el crepúsculo estaría en su mayor esplendor ….
Me dejé llevar por la magia del crepúsculo
en el horizonte, mientras ocurría seguía el hermoso camino de velas, al pasar
por la roca en la que siempre nos sentábamos sabía exactamente en donde
terminaba todo el misterio; en nuestro árbol y efectivamente al llegar a pude
ver un pequeño mantel de picnic justo al lado decorado con velas al rededor,
platos y flores, me acerque lentamente para admirarlo, al lado de las flores
había otra carta, -no otro lugar no, esté es perfecto- pensé al verla pero está
era diferente ya que tenía dibujado un gran corazón con 2 siluetas una de un
lobo y la otra de una pequeña niña al final de la carta estaba la frase típica
del día: feliz día de san Valentín. Jacob Al terminar pude ver como salía él de
un lugar del árbol con un atuendo casual pero elegante, al verlo sentí una
alegría inmensa como si un gran sol me iluminara en un día frío ahí estaba mi
mejor amigo. -Feliz día- fue lo primero que me dijo al acercarse -Feliz día-
conteste al fin,
-Wow Alice si que ha hecho un trabajo
estupendo el día de hoy, dale las gracias por mí- me dijo dándome una vuelta
entera para poder ver mi atuendo a la perfección
-Muy bien, ahora lo siguiente es... Cenar
¿no?- Estaba tan nervioso que me estaba preguntando
-Si supongo que si
Nos sentamos en el hermoso mantel,
disfrutamos de la cena sin parar de reírnos, me preparó ni postre favorito:
pastel de chocolate, después de haber terminado me llevó al otro lado de la
bahía a observar la luna, una luna nueva hermosa que solo había visto con mamá
y papá cuando cazábamos pero esta vez pude admirarla, el color amarillo que la opaca
y la exaltaba al mismo tiempo, la mano de Jacob en mi cintura, la cena, las
pistas todo era perfecto, sin duda el mejor día de san Valentín de mi vida, de
pronto Jacob volteo hacía mi, quito un mechón de cabello de mi cara, se acercó
tanto a mí que podía sentir su aliento en mi rostro, empecé a experimentar una
sensación nueva indescriptible, no sabia que hace cuando de pronto.... Tomo mi
cara en sus manos, hizo que lo viera directamente a los ojos y me dijo las
palabras mas dulces
_gracias por haber hecho este día de san
Valentín el mejor de mi vida- al escucharlo me lance a sus brazos y lo abracé
como si no hubiera un mañana
-Lo mismo digo Jake- fue lo único que me
limite a contestar, admiramos el mar, la luna, recogimos las cosas y volvimos a
casa.
Mis padres ya me esperaban, papá estaba a
punto de ir a buscarme y mamá no cabía de felicidad, llegué a mi habitación y
no podía dejar de pensar en aquella sensación, simplemente quería volverla a
sentir y descubrir que era.
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